Hora Santa Espíritu Santo

Hora Santa

Señor hoy en esta hora santa, ponemos en tus manos nuestra vida, nuestra familia, y todas nuestras necesidades, queremos pasar esta hora contigo, acompañarte y que nos acompañes.

Que podamos hacer vida todos tus mandamientos para poder amarte, para que vengas a morar en nosotros. Y así poder ser luz en nuestras vidas, y en la vida de los demás.

Confiando en tu divina presencia iniciamos esta oración.

Señor mío, y Dios mío, que todo mi ser te alabe, que cada latido de mi corazón te bendiga por todos los beneficios que tú me concedes, quiero alabarte y bendecirte por mi vida, por la salud, por la enfermedad. Por la casa en la que vivo, por el vestido que me cubre, y el sustento que tú me regalas.

Gracias Padre, gracias Hijo y gracias Espíritu Santo. Te alabo y te bendigo en tus tres divinas personas. Y te pido que vengas a morar en mí porque te amo y necesito darte frutos.

Canto al Espiritu Santo: ilumíname Señor con tu Espiritu.

Espíritu Santo eres uno con Dios Padre y Jesús.

Adán y Eva pecaron ante Dios Padre, y la humanidad vino cargando ese pecado hasta que tú mi amado Jesús te hiciste hombre y derramaste tu preciosísima sangre para redimirnos de nuestros pecados.

Espíritu Santo Tú que después de la ascensión viniste a consolarnos, llena de nuevo nuestros corazones con esa misma presencia del día del bautismo, de la confirmación y comunión, porque en esos sacramentos te recibimos.

Y hoy, queremos pedirte que Tú crezcas en nosotros, porque sabemos que sin ti Espíritu Divino no podemos lograr todo.

Hay veces en que nos sentimos tristes, enojados, preocupados, o sentimos que algo nos falta, y es porque nos falta amarte más, sentirte con nosotros.

Tú has demostrado que también en esta vida nos das bendiciones, porque ya desde nuestro bautizo recibimos dones, solo hace falta encomendarnos más a ti para que estos dones que recibimos puedan manifestarse en su totalidad.

Espíritu Santo, te pedimos poder manifestar el don de Consejo que nos has regalado, para que antes de tomar una decisión importante o comenzar el trabajo nos encomendemos a ti, y así tú guíes nuestra vida. 

Espíritu Santo, te pedimos poder manifestar el don de Sabiduría que nos has regalado, para entender nuestra necesidad de ti, y reconocerte más a ti que a los bienes materiales.

Espíritu Santo, te pedimos poder manifestar el don de Inteligencia que nos has regalado, para darnos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor, y descubrir los distintos sentidos de la Sagrada Escritura.

Espíritu Santo, te pedimos poder manifestar el don de Ciencia que nos has regalado, para no dejarnos seducir por la curiosidad o el qué dirán, y ser constantes en aprender lo necesario para buscar un bien a favor de la comunidad.

Espíritu Santo, te pedimos poder manifestar el don de Piedad que nos has regalado, para ayudar a nuestros padres, hermanos, amigos, a todos los necesitados.

Espíritu Santo, te pedimos poder manifestar el don de Fortaleza que nos has regalado, no nos dejes caer ante el temor de algún peligro, danos energía en los momentos de adversidad, y entusiasmo para soportar el fracaso.

Espíritu Santo, llénanos del don de Temor de Dios, danos la capacidad de captar tu voluntad y vivir feliz con lo que nos mandas. No dejes que me llene más de pecado que de ti, te amor Señor, y quiero hacer lo que te agrada.

Que por amor a ti, respetando con generoso corazón podamos ser almas más generosas, más llenas del amor de tu amor, Ven Espíritu Divino y llénanos con el don del temor de Dios que solo se comprende cuando el corazón aprende a realizar con alegría lo que te agrada.

Llena de luz la vida de nuestros hermanos, como María discípula misionera que aprendamos a imitar su silencio devoto y tu corazón humilde, para ocuparnos más plenamente en todo lo que sirva para dar gloria a Dios en la vida de todos.

Mi Señor, también quiero estar contigo en tu gloria después de disfrutar esta vida que me regalas.

Esa vida eterna que nos prometes, comienza desde aquí si te servimos, Si nos esforzamos por cumplir tus mandamientos, si nos encomendamos a ti para no caer en tentaciones.

Queremos servirte, desde nuestra familia y comunidad pero necesitamos tu luz, tu amor; lo das a todos aunque seamos pecadores, pero hay veces que nos cuesta sentirte.

Ayúdanos cuando somos débiles y nos cuesta creer, nos cuesta ayudar, no nos damos cuenta que estamos ante una tentación.

Hasta los santos sufrieron tentaciones, y tu mí amado Jesús también fuiste tentado. Por eso te necesitamos Espíritu Santo.

Con tu sola presencia nos puedes calmar, nos das una paz que no se obtiene donde sea.

CANTO: ALGO VA DESCENDIENDO

Tú mi Señor Jesús, siendo Dios quisiste hacerte igual a nosotros, porque solo un buen Rey ama así a su pueblo.

Cundo cumpliste tu misión regresaste al Padre, y las palabras de él también son tuyas.

Pero cuánto amor mi Señor, que aun cuando te fuiste, te quedaste en el pan, el vino, en la palabra. Y con la venida del Espíritu Santo estás también en nosotros que hemos sido bautizados con ese mismo Espíritu.

Pedimos tu intercesión para poder con los dones recibidos de tu Espíritu, darte frutos que te agraden.

CANTO:

Sí Señor, con los dones que nos regalas podemos darte frutos, y esos frutos son buenos tanto para ti, como para mí y para mis hermanos.

Queremos regalarte frutos de Caridad; para amarte a ti, y a nuestros semejantes como tú quieres que los amemos.

Queremos regalarte frutos de Gozo, otórganos la santa alegría propia de los que viven en tu gracia.

Queremos regalarte frutos de Paz; concédenos tu paz, aquella paz que el mundo no puede dar.

Señor queremos regalarte frutos de Paciencia; enséñanos a sobrellevar las adversidades de la vida siendo oportunos en nuestro hablar y actuar.

Señor queremos regalarte frutos de Benignidad; haz que busquemos y tratemos a todos con benevolencia y paciencia sincera.

Queremos regalarte frutos de Bondad; concédenos el desvivirnos por los demás. Y derramar a manos llenas cuantas obras nos inspires.

Queremos regalarte frutos de Longanimidad; enséñanos a soportar las molestias y flaquezas de los demás como deseamos soportar las nuestras.

Queremos regalarte frutos de Mansedumbre; haznos mansos y humildes de corazón, a ejemplo de tu divino corazón, obra maestra de la creación.

Queremos regalarte frutos de Fe; otórganos el no vacilar en nuestra fe, vivir siempre de acuerdo con tus enseñanzas, iluminados con tus santas inspiraciones.

Queremos regalarte frutos de Modestia; enséñanos a ser recatados con nosotros mismos, y que nunca demos apariencia de lo que no somos, ni seamos orgullosos en nuestro actuar.

Queremos regalarte frutos de Continencia; haznos puros y limpios en nuestra vida interior, enérgicos en rechazar cuanto pudiera manchar el vestido blanco de la gracia del día del bautismo.

Queremos regalarte frutos de Castidad; concedemos la victoria sobre nosotros mismos, haznos prudentes y castos, sobrios, y mortificados, y perseverantes en la oración.

Señor Jesucristo tu eres camino verdad y vida, rostro humano de Dios, y rostro divino del hombre, haz que experimentemos el amor del Padre, y la alegría de ser sus hijos, ven a nuestro encuentro para conocerte, amarte y seguirte.

En la comunión de tu iglesia, celebrando y viviendo el don de la Eucaristía. Danos siempre el fuego de tu santo espíritu.

Qué ilumine nuestras mentes y despierte en nosotros el deseo de contemplarte, danos siempre el fuego de tu santo espíritu, concédenos el don de amar de amar a los hermanos como misioneros enviados por ti.

Danos el valor de anunciar a todos, en especial a los débiles y excluidos, el mensaje de salvación.

Queremos como tus hijos colaborar con nuestro testimonio y entrega para que nuestra iglesia que camina en el mundo entero tenga en ti vida abundante y con solidaridad construyamos la vida y la paz.

Abrázanos para permanecer firmes en la fe, recordar y vivir la palabra que es alimento divino. Bendito seas.

Gracias Espíritu Santo porque nos ayudas a recibir la presencia de Jesús y la Palabra del Padre.

Gracias mi Señor, porque nos has llamado para vivir en oración todos y cada uno de los días que nos regalas.

Gracias por las vocaciones sacerdotales y religiosas donde también estás presente.

Gracias por el pan de cada día. Gracias porque mis piernas todavía pueden caminar hacia ti.

Gracias por darme tu fuerza, consuelo, paz. Lo que he logrado no lo he hecho yo, tú me has ayudado.

Nadie me ha dado tanto amor como tú que me creaste, que moriste en una cruz para remediar mis errores, que vives en mí y en cada uno de mis hermanos.

Gracias Señor por los dones que nos has regalado. Gracias porque me has dado la gracia de sentir tu amor y querer darte frutos.

Gracias por estar aquí y ser mi fuerza, gracias porque te vas pero no me dejas, porque aunque estás en el cielo, te quedaste como alimento de vida.

Qué lindo Señor, que quisiste quedarte por nosotros y nos invitas a la mesa, a la eucaristía, y a visitarte en esta tu casa.

Te amo Señor, Gracias por tu infinito amor, por venirme a buscar aunque no soy más que una oveja negra.

No te digo Adiós, sino hasta pronto, porque en unos segundos te voy a sentir de nuevo junto a mí. Gracias mi Dios Padre, hijo y Espíritu Santo. Bendito Seas.

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