El amor es un proceso, no un resultado

El Amor

El amor no es como lo pintamos, porque es como un retrato hecho por varios artistas que no estamos de acuerdo con todas las versiones que escuchamos, o que no podemos ver algo que otras personas sí.

Hay tantas versiones como el amor maternal, el de pareja, el familiar, el propio, que de hecho se pueden presentar en una persona al mismo tiempo, pero en ninguna es igual. Ni siquiera en cada uno resulta serlo a lo largo de la vida.

Había una vez un niño que a sus once años creía estar completamente enamorado de la niña más bonita en la escuela.

A sus dieseis años experimentó su primera relación de pareja, la cual duró poco más de dos años, y terminó porque él cayó en la cuenta de que le gustaban los hombres.

Esa es la historia que alguien podría narrar dejando de lado detalles como el amor que recibió este chico de sus padres, y el amor propio con el que se aceptó a él mismo.

Un amor de pareja fuerte nace de un previo amor propio por parte de ambos, un amor trabajado desde el hacer feliz a la otra persona sin perder lo bueno de cada quien.

¿Cuántas veces hemos sentido que nos sacrificamos y terminamos peleados? Los sacrificios no sirven, pero la compasión sí y es sacrificio cuando no hay amor propio.

Había una mujer que amaba con todo su corazón a su esposo, algunas noches él llegaba borracho, ella le decía a los niños que se encerraran en su habitación, y él golpeaba a la mujer.

Después ella le perdonó porque “lo amaba” más que a ella misma. El típico “Te amo más que a mi propia vida”.

Perdonar no tiene que venir en un paquete que contenga nuestra existencia entera.

Perdonar es pedirle ayuda a Dios y regalarle nuestra existencia al que lo merece, no a quien dice merecerlo.

El amor propio del chico que se acepta con sus preferencias sexuales y el amor de pareja que alguna vez nos pareció perfecto no son malos, tal vez tampoco buenos ¿pero y qué? todo se puede pulir.

Esa lucha entre el bien el mal, qué cansada. A nosotros no nos incumbe, ni que fuéramos perfectos.

No hay amores buenos o malos, somos corazones que necesitamos nutrirnos cada día y algunos aprendemos tropezando.

El amor es un proceso, no un resultado.

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